Es
un elemento ampliamente distribuido, ocupando el 23º
puesto en orden de abundancia en la corteza terrestre.
No se encuentra
en grandes depósitos sino que acompaña a ciertas
aguas minerales y aparece en muchos minerales de otros
metales como biotita, lepidolita y carnalita.
Se encuentra también
en pequeñas cantidades en las cenizas de té, café,
tabaco y otras plantas.